La conversión al arrianismo de los pueblos godos tuvo lugar en el reinado de Remismundo, en el siglo IV. Los godos recogen las tesis arrianas de Ulfila, obispo que va a tener un amplio marco de influencias culturales y religiosas entre el arrianismo hasta el siglo VI, época en que Recaredo acepta, tras una serie prolongada de sucesos, vaivenes y acontecimientos, las direcciones católicas relativas al Hijo.
El intercambio de aportaciones religiosas entre la población goda y la romana lleva consigo, en su base, el problema de la identidad de ambos pueblos. Antes de la aceptación oficial de la Iglesia Católica por el Estado en el año 589, el convertirse a la Fe de Nicea significaba para un godo dejar de serlo y pasar a ser romano. De la misma manera, el arrianismo venía a dibujarse como un particularismo de los godos en la Península, por cuanto las secuelas de esta herejía entre la población hispanorromana eran prácticamente nulas. Por el contrario, en el elemento humano de origen germánico, el arrianismo fue general, manteniéndose incluso entre algunos (destacado es el caso, a este respecto, de Sunna de Mérida), aún después del 589. (más…)
Tenemos noticia de tres escritos que compuso Arrio en el período preniceno de la controversia.