La Cuestión Arriana

marzo 19, 2007

Eunomio de Cícico, el padre del neoarrianismo

Filed under: Personajes — editor @ 8:37 am

Eunomio, defensor literario y jefe del neoarrianismo, fue más importante que su maestro Aecio. No sabemos nada de su infancia. Gregorio de Nisa (Contra Eunom. 1) dice que su padre era labrador, “hombre excelente, excepto por el hijo que tuvo.” La misma fuente nos informa que aprendió taquigrafía para ganarse la vida. Sócrates (Hist. eccl. 4,7) nos dice que fue secretario de Aecio “y aprendió de él su modo sofístico de razonar.” Eudoxio de Antioquía le ordenó diácono y, el año 360, cuando él era obispo de Constantinopla, le promovió a la sede de Cícico. Como obispo “asombró a sus oyentes con sus extraordinarios alardes de arte “dialéctica” y produjo una gran sensación en Cícico. A la larga, no pudiendo soportar por más tiempo la ostentación de su lenguaje vacío y arrogante, la gente le expulsó de la ciudad. Entonces él se retiró a Constantinopla y pasó a vivir con Eudoxio, siendo tenido como un obispo titular” (Sócrates, l.c.).

A la muerte de Aecio fue él el exponente principal del anomeísmo. y a sus secuaces se les llamó eunomianos. Se retiró a su finca de Calcedonia (Filostorcio, Hist. eccl. 9,4). El año 383 asistió al sínodo de Constantinopla. Poco después le desterró el emperador Teodosio. Hasta el 394 vivió en Halmiris de Mesia, en Cesarea de Capadocia y en la vecina Dacora.

Sus Escritos.

Sus obras fueron muy numerosas y provocaron muchas refutaciones. Escribieron contra él Dídimo el Ciego (cf. supra, p.29), Basilio Magno (cf. supra, p.219) y Gregorio de Nisa (cf. supra, p. 270), Sofronio, Apolinar de Laodicea y Teodoro de Mopsuestia. A excepción de los tratados de los dos Capadocios, todas estas refutaciones se han perdido. Desde el año 398, en tiempo de Arcadio, cuatro años después de la muerte de Eunomio, se fueron sucediendo diversos edictos imperiales, ordenando quemar sus escritos y declarando reo de muerte al que los conservara en su poder. Por esta razón se ha salvado muy poco de su fecunda actividad literaria.

1. Primera Apología (Απολογία)

La obra más importante de Eunomio es su Apología, que se conserva (PG 30,835-868). La publicó el año 361. Fue este corto tratado el que obligó a San Basilio el Grande, a Dídimo el Ciego y a Apolinar de Laodicea a tomar la pluma contra Eunomio. El libro encontró muchos lectores y es una clara muestra de la habilidad retórica de su autor. Su filosofía es neoplatónica y aristotélica, con cierta inclinación hacia el racionalismo y el nominalismo. Para Eunomio, teología es sinónimo de ?tecnología? (teodoreto, Haer. fab. 4,3). El único nombre verdadero que se puede aplicar a la divinidad es ?Ingénito,? porque el no ser engendrado constituye la misma esencia de Dios. El concepto de ?ingénito? le permite distinguir a Dios de todos los demás seres. El Hijo es engendrado y por eso mismo, es de una naturaleza distinta de la de Dios Padre (ανόμοιος); fue creado de la nada. Sin embargo, Eunomio se diferencia de Arrio en que admite que Cristo fue adoptado como Hijo de Dios desde un principio, no en premio de una vida virtuosa.

2. Segunda Apología (Απολογία υπερ απολογίας)

Eunomio necesitó por lo menos doce años para contestar a la refutación de su primera Apología por San Basilio. Por desgracia, no se conserva su respuesta, que compuso el año 378. Quedan unos extractos extensos en las obras que escribió Gregorio de Nisa contra Eunomio (cf. supra, p.270) Constaba, por lo menos, de tres libros, acaso de cinco. Los dos primeros refutaban el libro primero del Adv. Eunomium de San Basilio; el tercero refutaba el segundo. Los otros dos, que sólo se encuentran mencionados en Filostorgio (Hist. eccl. 8,12), eran, al parecer, la refutación del libro tercero de San Basilio. No es seguro que Eunomio publicara toda la obra a la vez. Focio (Bibl. cod. 138) habla solamente de tres libros.

3. Confesión de fe (Eκθεσις πίστεος)

Ya se ha dicho más arriba (p.270) que Eunomio escribió, el año 383, una explícita profesión de fe que envió al emperador Teodosio. Su texto ha seguido la misma suerte que sus demás escritos. Gregorio de Nisa la criticó severamente, haciéndola objeto de una detallada refutación (cf. supra, p.270).

4. Comentario a la Epístola a los Romanos

Nada queda de su comentario Sobre la Epístola de San Pablo a los Romanos, que, según Sócrates (Hist. eccl. 4,7), comprendía siete libros.

5. Cartas

Focio (Bibl. cod. 138) leyó 40 cartas de Eunomio, dirigidas “a personas distintas.” No se ha salvado ninguna para poder formarnos nuestra opinión. Filostorgio las prefería a todos sus demás escritos (Hist. eccl. 10,6 al final), mientras que Focio, por el contrario, afirma: “En ellas adopta la misma forma sutil, porque ignora las leyes del estilo epistolar y no tenía práctica.

Desde conoZe.

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