La Cuestión Arriana

Visigodos

El pueblo de los godos fue nombrado ya por Tácito, que los llamó Gotones. Entonces habitaban el norte de Germania, en tierras que antes poblaron Boyos, Getas y Escitas. Ampliaron sus territorios e incorporaron a otros grupos vecinos (de origen germano y sármata) y dominaron del Theiß (en alemán) o Tisza al Don y del Ponto al Báltico.

El pueblo que vino del norte.

Integraron la nación de los godos pueblos diversos: hérulos, rugios, lemovios, esciros, helvecones, sidenios, turcilingos, gépidos, vándalos y otros, algunos de los cuales acabaron desapareciendo en el conjunto, mientras que otros formaron sus propios grupos. Los godos, propiamente dichos, se dividían en Theruingi (tervingos) y Greuthungi. Los primeros poblaron el territorio entre los Cárpatos y el Dnieper y los segundos, las estepas ucranianas al este del Dnieper. Así, este río servía de límite entre ambos grupos y los Theruingi fueron llamados west gohts (visigodos) por situarse en Occidente (West en germano), y los Greuthungi fueron llamados ost gohts (ostrogodos) por situarse en el Este (Ost en germano). Otra versión atribuye la denominación de visigodos a la palabra germana wisgohts, traducida por “hombres fuertes”.

Los visigodos (“godos del Oeste” — en alemán Westgoten o Visigoten—, en comparación con los ostrogodos — en alemán Ostgoten; compárese el paralelismo del nombre de Austria en alemán que es Österreich o “reino del este”— o “godos del Este”) fueron un pueblo germánico que penetró en el Imperio Romano tardío. Los visigodos fueron la rama occidental de los pueblos godos. Después de la caída del Imperio Romano occidental, los visigodos tuvieron un papel importante en Europa durante los 250 años que siguieron. Los godos, aprovechando la pasividad de los emperadores romanos con respecto a Germania, se establecieron allí tranquilamente, hasta que a principios del siglo III se instalaron a orillas del mar Negro, en la zona de Crimea, de donde fueron expulsados por los hunos en 376. Para entonces los godos se habían desgajado en dos grupos: visigodos y ostrogodos.

Durante el siglo III ambos grupos efectuaron incursiones contra el Imperio, destacando las del 251 (contra Moesia y Tracia), la del 258259 (contra la costa del Mar Negro, Propóntide, las islas del Egeo, Éfeso, Atenas y otros puntos) y la del 269 (contra Creta, Chipre, Tesalónica y otros puntos). Entre los años 270 y 273, el Emperador romano Aureliano abandonó la Dacia, región sobre el norte del Danubio, permitiendo su ocupación por los godos. Allí permanecieron durante más de un siglo sin tener conflictos con los romanos, a cuyos ejércitos suministraban tropas.

Cristianización.

En el año 332 celebraron un tratado con los romanos que perduró unos 35 años, fecha en que el obispo y jefe godo Ulfilas tradujo la Biblia al gótico y promovió la conversión de los godos al arrianismo, una secta oriental del cristianismo que en Occidente fue declarada herejía en el año 325 (concilio de Nicea).

Hacia el año 370 estaban gobernados por un rey llamado Hermanarico o Ermrich, el primer rey histórico de la dinastía de los Amalos, quien hubo de enfrentarse en el 375 a los hunos dirigidos por Balamir. Hermanarico, ya anciano, fue gravemente herido en un atentado y se suicidó ante una inminente derrota, sucediéndole Vitimiro o Winithar, cuyo intento de resistir a los hunos no tuvo éxito y él mismo resultó muerto. Los magnates ostrogodos eligieron un nuevo rey para su pueblo (la dinastía legitima ostrogoda de los Amalos preconizaba el mantenimiento de la unidad de todos los grupos godos, bajo su dirección) y se sometieron a los hunos. Pero los visigodos, que eran unos doscientos mil, se reunieron en la orilla norte del Danubio y pidieron al Imperio, contra el que habían combatido unos años antes, que les aceptara en sus territorios y se les otorgaran tierras donde asentarse. Una parte de los ostrogodos, a cuyo frente figuraba el rey niño Viderico, de la dinastía legítima de los Amalos, marchó con los visigodos, y uno de sus descendientes enlazó años después con la dinastía ostrogoda (en tiempos de Teodorico el Grande).

Al grupo (esencialmente formado por visigodos) se le permitió asentarse en la orilla sur del Danubio y los Balcanes (Tracia y Moesia). Muchos de los que se asentaron en Moesia se convirtieron en campesinos y fueron conocidos como mesogodos. Parece ser que existía un jefe o juez llamado Atanarico, pero fue suplantado por Fritigern o Fritigerno, que era arriano y contó con ayuda del Emperador Valente (también arriano). Pero la explotación a que fueron sometidos por los funcionarios imperiales y por jefes militares romanos les creó una situación insostenible para su orgullo. Fritigerno y los magnates visigodos presentarían quejas y el general romano Lucipino intentó asesinar a Fritigern durante un banquete; el intento fracasó y Lucipino resultó muerto. Fritigerno y los visigodos se rebelaron (377) en Marcianópolis (Moesia Inferior), venciendo a las fuerzas imperiales en Adrianópolis (9 de agosto de 378) en cuyo combate murió el Emperador Valente. Su sucesor, Teodosio, tras combatirles algún tiempo, ajustó con ellos la paz (381), pero hubo de asentarlos más firmemente en el Imperio y darles un papel importante en el ejército. Fritigerno parece haber gobernado hasta después del 380, y la sucesión debió recaer en Badengaudo, de la familia de los Baltos. Aunque el arrianismo fue condenado por la Iglesia desde el 381, los visigodos se conservaron fieles a esta doctrina. Los godos tuvieron como primer obispo a Ulfilas, que tradujo la Biblia al godo. Los visigodos obtuvieron una participación destacada en las guerras civiles del 388 (contra Máximo) y 394 (contra el pagano Eugenio). Cuando murió Teodosio (17 de enero de 395) los visigodos estaban gobernados por Alarico I, hijo de Badengaudo; Alarico fue el primero que gobernó sobre la totalidad de los visigodos; con él se restauró plenamente la dinastía de los Balthos o Baltos. Alarico atacó Constantinopla y asoló Grecia (395 y 396). El general Estilicón logró expulsarlos de Grecia, pero el Emperador, temeroso del poder del general, designó a Alarico gobernador de Iliria, logrando con ello cinco años de paz (396 a 401).

El saqueo de Roma.

En 401 dC, Alarico marchó contra Italia pero fue vencido cerca de Pollentia (6 de abril de 402) y después en Verona. Probablemente Estilicón negoció con Alarico su ayuda contra otros bárbaros como Radagaiso, y se cree que le fue ofrecida la confirmación como Magister Militum y gobernador de Iliria, con unos límites que entraban en contradicción con las reivindicaciones territoriales de Oriente. El partido nacionalista romano, tal vez instigado por el gobierno de Constantinopla, acusó a Estilicón de preparar la entrega del Imperio a Alarico y urdió un complot. Estalló una revuelta de tropas que obligó a Estilicón a refugiarse en una iglesia, siendo asesinado en el momento de salir (tras prometérsele que salvaría la vida si salía) por Olimpo, bajo órdenes del Emperador Honorio (23 de agosto de 408). Alarico regresó a Italia y obtuvo nuevas concesiones de Honorio que se había establecido en Rávena, pero una vez se retiraron los visigodos, Honorio no mantuvo sus promesas. Los visigodos marcharon hacia Roma y apoyaron la proclamación de un usurpador llamado Prisco Atalo (409), que era de origen jonio y probablemente arriano, el cual concedió a Alarico el título de Magister Militum. Pero Atalo no quiso o no pudo cumplir sus promesas y el rey visigodo regresó a Roma, depuso al usurpador (14 de agosto de 410) y sus hombres saquearon la Ciudad Eterna durante tres días, tras lo cual la abandonaron llevándose con ellos a Atalo y a Gala Plácida, hermana de Honorio. De Roma pasaron al sur devastando Campania, Apulia y Calabria. Alarico murió en el sitio de Cosenza (410) y le sucedió su cuñado Ataúlfo. Éste pactó con Honorio la salida de Italia a cambio de la concesión del gobierno de las Galias (territorios que escapaban del control de Roma, pues se habían sometido a Constantino).

Los visigodos bajo Ataúlfo dejaron Italia (412) y fueron al sur de Galia y el norte de España. Las largas y complejas luchas de Ataúlfo para dominar el sur de las Galias le ocuparon varios años (411 a 414). En el 414 el rey Ataúlfo, que tras una alianza con Honorio y con el Magister Militum Constancio, había vuelto a actuar por su cuenta, se casó con Gala Plácida, hermana de Honorio. Constancio fue enviado a la zona y los visigodos fueron derrotados en Narbona. Constancio logró desviar a Ataúlfo hacia Hispania (lo que le permitía conservar el sur de la Galia), y los visigodos entraron en la Tarraconense el 415. En el 416 Ataúlfo propuso una alianza con el Imperio romano, en nombre del cual se encargaría de combatir a los suevos, alanos, vándalos asdingos y silingos que ocupaban las provincias de Hispania, excepto la Tarraconense [cita requerida]. Con tal motivo Ataúlfo se trasladó a Barcino (415 o 416), pero allí fue asesinado por el esclavo Dubius, a quien se supone instigado por su sucesor Sigerico o bien por el noble Barnolfo, supuesto amante de Gala Plácida.

La cúspide del poder visigodo fue alcanzada durante el reinado de Eurico (466–84), quien completó la conquista de España. En 507, Alarico II fue derrotado en Vouillé por los francos bajo Clodoveo, quien perdió todas sus posesiones al norte de los Pirineos. Toledo fue declarada la nueva capital visigótica, y la historia de los visigodos se convirtió esencialmente en la historia de España. Para mayores referencias, se puede consultar la página de la Hispania visigoda.

El Reino Visigodo fue debilitado por las guerras con los francos y los vascos y la penetración bizantina en el sur de España. El reino recobró su vigor al final de la sexta centuria bajo Leovigildo y Recaredo. La conversión de estos dos reyes al catolicismo facilitó la fusión de las poblaciones visigoda e hispanorromana. El rey Recesvinto impuso (hacia 654) la ley visigótica común a ambos súbditos godos y romanos, que hasta entonces habían vivido bajo diferentes códigos legales (ver leyes Germánicas). Los Concilios de Toledo se convirtieron en la fuerza principal del estado visigodo, como consecuencia del debilitamiento de la monarquía.

El rey Wamba, sucesor de Recesvinto, fue depuesto por una guerra civil, que luego se tornó en una contienda generalizada a todo el reino. Cuando el último rey, Roderico, alcanzó el trono, sus rivales se avocaron al líder musulmán Táriq Ibn Ziyad, quien, con su victoria (711) en una batalla cerca de Medina Sidonia, terminó con el Reino Visigodo e inaugura el período islámico en la historia de España.

De la Wikipedia.

2 comentarios »

  1. En el año 711 comenzó la conquista musulmana de España. No hay noticias de ningúna oposición armada por parte de los cristianos en ninguna de las aproximadamente cuarente sedes obispales de la Hispania Visigoda, solo se tiene mención histórica de alguna resistencia en una remota zona montañosa del norte en la que ni tan siguiera había sede obispal ni el cristianismo había cuajado.

    Todo parecido con la realidad…

    Comentario por luenma06 — enero 13, 2011 @ 12:02 am | Responder

  2. Los hispanoromanos apoyaron a los musulmanos porque el arrianismo, que era la religion del pueblo, era muy parecido con el Islam, permitiendo la poligamia y libertad de religion, contrarios a los trinitarios Catolicos Romanos.

    Comentario por Jose Paez Fuentes — febrero 4, 2012 @ 9:05 pm | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: